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Objetos con historia


¿Alguna vez se pusieron a pensar en la historia de un objeto? ¿De los años que pueden llegar a tener cumpliendo una función determinada? Los objetos por lo general vuelven, son cíclicos y ya incorporamos en nuestro inconsciente colectivo el hábito de ser permeables a jugar así con el tiempo.

Hablemos de esos que suelen pasarse de mano en mano por mamás, abuelas y que con cada año adquieren un valor emocional más alto: Los de cocina.

Suelen aparecer principalmente cuando te mudás sola, vienen en todos los tamaños, formas, colores posibles y por sobre todo con miles de anécdotas.

A todo eso que vuelve pero no tiene taaaanto tiempo como para ser considerado una antigüedad, se lo llama “vintage”. ¿Te suena esa palabra? Seguro que sí.

Escuchamos en todos lados esta palabrita, y no parece tener una connotación negativa cuando de decoración y moda se trate, todo lo contrario: tiende a darle más valor a ese objeto, y cuando hablamos de valor, también nos referimos a su costo.

 Entonces el primer ejercicio que te proponemos es el siguiente: De todas las cosas vintage que vemos por la calle, en locales de reconocidas marcas y que nos encantaría comprar… ¿Cuántas no se las vimos a una abuela, tía o madre?

Ahí nos damos cuenta que estamos muy cerca de ellos y que sólo necesitamos organizar una tarde para dar vuelta nuestra cocina y buscar en el fondo de los muebles todo eso que fue quedando atrás por diversos motivos, redescubrirlos y por sobre todo resignificarlos en algo nuevo para nuestro hogar.

Lo divertido de hacer esto es el factor sorpresa y la lluvia de onomatopeyas que haces cuando encontrás algo de todo eso. Lo que suele pasar, como dijimos, es que seguramente hayas dejado de usarlos porque perdiste la tapa, te faltaba el platito, la manijita ya no se consigue o el juego está incompleto.

El segundo ejercicio que deberíamos hacer, es pensar en un nuevo uso: Si como taza ya no sirve porque la manijita se te quebró y no sabés donde la pusiste probablemente como macetita o lapicero pueda seguir un tiempo más con vos

Otro punto importante en esto de la recolección de todos los utensilios es la flexibilidad de poder sacarlo de su contexto original y ponerlo en el rincón más opuesto, o sea, no porque sea una olla significa que deba seguir en la cocina y acá es donde apelamos a la creatividad de todas.

La creatividad entonces, debe surgir de la suma de ese rincón aburrido + el objeto en cuestión. Por eso te proponemos una opción para darle una vuelta con onda a ese rincón que por lo general suele ser bastante frío, monocromático, desordenado y alejado de todo ambiente social: El lavadero.

Hay dos tipos de lavaderos: Los que suelen estar incluidos en la cocina, y los que suelen estar apartados en algún rincón de nuestra casa. Para ambos, y sin importar cuan a la vista esté, debemos asegurarnos que sea un lugar cálido para no generarte ganas de salir corriendo y esperar que la ropa se lave sola.

Entonces, en vez de correr, te proponemos que hagas el tercer ejercicio que se trata de pensar en qué cosas te gustan o crees que pueden alegrar ese ambiente.

Te recomendamos para eso: LAS PLANTAS, pero no cualquier planta, sino “Plantas en esos objetos que queremos y tienen historia”

 

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